Mujeres "al monte" en Chile colonial: historias de fugas, anhelos y amor

imagen imagen_portada.jpg

Cecilia Rojas: el peregrinaje de regreso al hogar

Fue acusada de "costumbres libidinosas" y para reformarse fue obligada a servir en una casa particular para que aprendiera con buenos ejemplos.

imagen imagen_portada.jpg

Causa criminal contra Antonio Espinoza y Cecilia Rojas por concubinato. Marzo 1808, Curicó. Archivo de la Real Audiencia, vol.2252, pieza 2.

En marzo de 1808 el subdelegado del partido de Curicó, José Ramón Argomedo, acusó a Cecilia Rojas y Antonio Espinoza de haber escapado desde Santiago a Talca, andar sin destino alguno, mantener amistad ilícita y aparentar ser casados. Luego de hacer un comparendo, se dio el matrimonio por falso y se dejó a ambos en la real cárcel para que se les tomaran sus confesiones.

Él, soltero, de unos 25 años, ex soldado, dijo haber accedido a la solicitud de Cecilia Rojas, quien le pidiera su compañía para viajar desde Santiago hasta Talca (a pie) donde se reuniría con sus hermanos. Dijo que ella era casada con un tal Santos, quién la tenía abandonada por estar cumpliendo condena en la cárcel de Santiago y por eso quería regresarse a Talca con su familia. Señaló que no tuvo amistad ilícita con ella, pero que sí "la ha tratado torpemente en el camino".

Ella dijo ser natural de Talca, de más de 25 años, española, dedicada a las labores de manos. Dijo estar en prisión por venirse desde Santiago hacia Talca con un hombre llamado Antonio. Reconoció ser soltera y haber vivido en amistad ilícita con un hombre llamado Santos Vivanco, de quién escapó por ladrón. Durante el camino a Talca tuvo relaciones con Antonio "por el interés de que la condujera a su tierra".

A los pocos días de haber tomado esta confesión, Cecilia Rojas decidió fugarse de la cárcel en la que estaba con la ayuda de uno de los guardias. Luego de unos días de búsqueda, fue encontrada en la localidad de Lontué. El guardia la había acompañado hasta ese lugar, en donde la despojó de toda su ropa y dejó sola en el camino.

Cecilia Rojas fue condenada a pasar un mes en la Casa de las Recogidas para reformarse, con la orden de entrar a servir en alguna casa particular "donde con los buenos ejemplos y enseñanzas pueda corregir sus libidinosas costumbres".

Antonio Espinoza fue dejado en libertad. A ambos se les advirtió que cambiaran sus costumbres o serían castigados con todo el rigor de la ley.

Mujeres "al monte" en Chile colonial: historias de fugas, anhelos y amor

La mujer colonial tenía el deber de la decencia, por lo que la vigilaba la familia o monasterio. Surgen así los raptos y fugas denunciadas por sus cercanos, pero para ellas la huida representaba una nueva vida.

Antonia Valenzuela: el amor por un indio guitarrero

Joven de 15 años se fugó con el cantautor que le doblaba la edad. Fueron detenidos y ella terminó en un convento, mientras él fue condenado a 6 meses de prisión.

Ignacia Román: huir para salvar la honra

En su versión consignada por un escribano narra que huyó para internarse en un convento, pues era maltratada, y su padre y hermano tenían aventuras extramaritales.

Manuela Reinoso: huir en busca del amor ideal

Tres fugas y arrestos terminaron con la libertad de la pareja, luego de una apasionada argumentación en favor del amor.

Margarita Urmazábal: abandono, vagancia y amistad ilícita

Huyó para vivir con un hombre casado y fue arrestada por "grave ofensa de Dios y escándalo público".

Galerías

Mujeres en la Colonia

Mujeres en la Colonia

Convento, el matrimonio y hogar familiar eran los únicos espacios lícitos para las mujeres durante la Colonia.