Mujeres "al monte" en Chile colonial: historias de fugas, anhelos y amor

Meneses, Manuel. Criminal en su contra por rapto de Manuela Reinoso, 1823 (detalle). ANH. Archivo de la Real Audiencia.

Manuela Reinoso: huir en busca del amor ideal

Tres fugas y arrestos terminaron con la libertad de la pareja, luego de una apasionada argumentación en favor del amor.

Meneses, Manuel. Criminal en su contra por rapto de Manuela Reinoso, 1823 (detalle). ANH. Archivo de la Real Audiencia.

El caso de Manuela Reinoso fue presentado por su padre, Gerónimo Reinoso de Zelaya, quien acusó a Manuel Meneses (panadero, 25 años, americano) de haber raptado a su hija desde la casa familiar por lo menos en tres ocasiones y de obligarla a cometer adulterio, ya que era una mujer casada con un sargento que cumplía con sus deberes con el Ejército Libertador en Perú.

Manuel y sus testigos dieron versiones diferentes a la presentada por el padre de Manuela. Ellos declararon verla visitar a Manuel en la panadería en diferentes ocasiones. El propio Manuel señaló que la criada de Manuela, María, le había dicho que ella "le quería mucho". A través de la misma criada se entregaban "papeles de amores" en los que se expresaban cariño mutuo.

Primer "rapto": A través de mensajes con la criada, Manuela le dijo a Manuel "que en la noche se salía de su casa y que la esperase". Así lo hizo: Manuela se fue sólo con un atado de ropa a la panadería a esperar a Manuel. Según Manuel, viéndose en un problema, dio aviso de la fuga al mismo padre de Manuela.

Manuela insistió en fugarse con la intención de "tomar estado" con Manuel. Tras insistir varias veces y amenazar con el suicidio, Manuel decidió trasladarla a un rancho, donde finalmente fueron encontrados. En total los amantes estuvieron 12 días fugados.

Segundo "rapto": Después del primer rapto, Manuel quedó recluido en prisión, donde enfermó gravemente, razón por la que fue liberado previo pago de la fianza correspondiente. 28 días después, Gerónimo Reinoso, padre de Manuela, volvió a acusar al ex reo del mismo delito: rapto de la joven, además de hurto de unas ropas y adulterio.

El angustiado padre solicitó que se le diera la pena de destierro al acusado y se pusiera a la joven en un monasterio donde él le suministraría de lo necesario para que viviera en honestidad y recato.

Manuel reconoció que estuvo con Manuela en un cuarto ubicado en la calle Merced y durante 7 días huyeron del padre de Manuela. Fue condenado a 6 años de extrañamiento en la ciudad de Concepción.

Tercer "rapto": Cuando Manuel se marchaba para cumplir su condena, fue a verlo Manuela y le propuso que se fueran juntos a Concepción. Se fugaron rumbo a Nancagua donde visitaron un cura para que los casara clandestinamente. El párroco se negó y llevó a Manuela a casa de un juez para ponerla en resguardo. Ella se fugó de esta casa y se encontró nuevamente con Manuel, con quien regresó a Santiago. Fueron nuevamente aprendidos.

Gerónimo Reinoso insistió una y otra vez en poner "fin al alboroto" a través de una condena definitiva que dejara a Manuel en la cárcel de Valdivia. Su fin era "conservar el honor de su casa y de su familia".

Resolución: La causa sufrió un giro radical cuando en la foja 57 se menciona la existencia de un expediente que sigue Manuela Reinoso para contraer matrimonio con Manuel Reinoso. Se argumentó que las salidas de su casa fueron voluntarias y ella no podía permanecer en un monasterio por encontrarse encinta. Desde entonces, el expediente se centró en la posibilidad de contraer o no matrimonio.

Gerónimo, argumentó que no era posible el matrimonio por estar ella aún casada y porque Manuel no tenía derecho al estar privado de libertad. Las diligencias se centraron, entonces, en la búsqueda de antecedentes para comprobar si Manuela era viuda o no.

El defensor de pobres dijo en representación de Manuel, que "su principal excepción o defensa consiste en que la hija que se dice robada se unió al reo por voluntad y la afición fue el móvil para que reiteradas veces dejase la casa paterna, sin diligencia, esfuerzo, persuasión ni engaño del acusado, y todo porque la mujer quería contraer matrimonio con el objeto de su cariño".

Gerónimo Reinoso, al ver a su hija embarazada y comprobada su voluntad en una de sus salidas de casa, consintió el matrimonio de los amantes.

Después de una apasionada salvaguardia del defensor de pobres, en la que alegó por el amor e igualdad entre las personas de diferentes estamentos, se otorgó libertad a Manuel con la condición de que esperara la sentencia definitiva sobre la viudez de Manuela y procediera, según informe, a contraer matrimonio con ella.

El texto completo tiene 100 fojas de papel sellado escritas con letra en estilo procesal, en tinta y con usos ortográficos no reglamentados.

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