Cabildo de Santiago. Libro Becerro del Cabildo de Santiago. 1544. Archivo Nacional. En Bóveda.

Transcripción del Libro Becerro del Cabildo de Santiago

Cabildo de Santiago. Libro Becerro del Cabildo de Santiago. 1544. Archivo Nacional. En Bóveda.

Transcripción

Libro de los cabildos que se han hecho en esta ciudad de Santiago del Nuevo Extremo, y los acuerdos a que los señores justicia y regimiento de ella han hecho desde doce días del mes de febrero del año de mil quinientos y cuarenta y un años, que se fundó esta ciudad, hasta diez días del mes de enero de este presente año de mil e quinientos e cuarenta e cuatro años. Y han pasado ante mi Luis de Cartagena, escribano público, y del consejo de esta dicha ciudad, así como parece estar asentado en mis registros. Así mismo irán aquí asentados por su orden, todos los cabildos que se hicieren en cada un año, como es uso y costumbre.

En la ciudad de Santiago del Nuevo Extremo, viernes diez días del mes de enero, año de mil e quinientos e cuarenta e cuatro años, se juntaron a cabildo e ayuntamiento, según lo han de uso y costumbre, conviene a saber: el muy magnífico señor Pedro de Valdivia, electo gobernador y capitán general en nombre de su majestad en esta provincia de la nueva Extremadura, e los magníficos e muy nobles señores Joan Fernández de Alderete, e Cristóbal de Escobar, alcaldes ordinarios por su majestad, e Francisco de Aguirre, e Antonio de Ulloa, y Garci Díaz, e Pedro Alonso, y Rodrigo de Araya, e Joan de Curbano, regidores, e Joan Gómez, alguacil mayor. E así juntos, yo el dicho Luis de Cartagena, escribano, susodicho día presenté un escrito del tenor siguiente:

Muy magnífico señor, magníficos y muy nobles señores. Luis de Cartagena, escribano público y de este su cabildo, parezco ante vuestra señoría y mercedes , y digo: que ya le es público, y consta como el día, que los indios de esta tierra se rebelaron y vinieron con mano armada contra esta dicha ciudad, quemaron y pusieron en término de perderse todos los cristianos que en ella estábamos y la defendimos; se me quemó un libro en que estaban asentados los cabildos y acuerdos que vuestra señoría y mercedes habían hecho, así de la fundación de ella, como en los términos en que se le señalaron, y el repartimiento de solares y chácaras, y medida que han de tener, y nombramiento de oficiales, y otras cosas tocantes y competederas (sic) al servicio de su majestad y conservación de la ciudad, vasallos y naturales de ella.

Y saben así mismo, como hasta que el capitán Alonso de Monroy, teniente general de vuestra señoría, vino con el socorro de las provincias del Perú, los cabildos y los acuerdos que se hicieron, y cosas tocantes al gobierno de esta dicha ciudad, que habían de estar asentados en otro libro tal cual el que a mí se me quemó, por falta de él y de papel para lo hacer, tenía asentados los dichos cabildos en papeles y cartas viejas mensajeras, y en cueros de ovejas que se mataban, que los unos papeles de viejos se despedazaban, y los cueros me comieron muchos de ellos perros por no tener donde los guardar. E así por esto, como porque después de la venida del dicho capitán vino papel en el navío que trajo de socorros a esta tierra, pido y suplico a vuestra majestad y mercedes, que porque tengo un libro grande para asentar todo lo que se ha hecho en esta dicha ciudad después de su fundación y reedificación, y que se empezaron a hacer cabildos, mande vuestra señoría y mercedes señalar una persona, o dos, o los que fueren servidos, para que vean trasladar e asentar por orden por cada un año por sí, todo lo que se ha hecho desde el principio de este presente año de mil e quinientos e cuarenta y cuatro años; y vuestra señoría y mercedes, después de sacado en limpio y servido y visto por vuestra señoría y mercedes estar en forma y bien, interpongan su autoridad y decreto firmando en fin de cada un año los cabildos y acuerdos que parecieren en mi poder.

Y en lo que pareciere haber falta, acuerden de nuevo y lo determinen, para que lo asiente en dicho libro, o pueda dar de ello fe, e haya claridad de todo. E suplico a vuestra señoría y mercedes, que este pedimento y lo que fueren servidos de responder en él, vaya puesto en la cabeza de este libro, para que yo pueda dar cuenta andando el tiempo de lo que fuere necesario saberse de él.- Luis de Cartagena.

Y así presentado y leído por mí el dicho escribano, el dicho señor gobernador e los dichos señores justicia e regidores dijeron, que pues es verdad lo que por el dicho mi pedimento digo y pido, que señalaban a Joan de Cáceres, secretario del dicho señor gobernador y escribano mayor del juzgado de esta dicha provincia, para que juntamente conmigo el dicho escribano, fuese presente al ver, leer y trasladar de los dichos cabildos y acuerdos, e asientos de ellos en este libro; e de cómo lo acordaron y mandaron, lo firmaron aquí de sus nombres.

Y luego, en este mismo día, mes y año susodichos, aparecieron en este cabildo los oficiales reales de su majestad, y presentaron un escrito del tenor siguiente:

Muy magnífico señor, magníficos y muy nobles señores. Francisco de Aguirre, Joan Fernández de Alderete, e Francisco de Arteaga, e Gerónimo Alderete, oficiales de su majestad, parecemos ante vuestra señoría y mercedes y decimos: que ya vuestra señoría sabe cómo nos eligió y nombré por sus provisiones, de las cuales hacemos aquí presentación, por oficiales de su majestad; y porque en ella no se nos manda las presentaciones en cabildo, ni los estamos; y tenemos dadas las firmas ante el teniente de vuestra señoría; a aquella y a vuestra señoría e mercedes suplicamos, para que esto no nos pare perjuicio, manden al escribano Luis de Cartagena, ponga ahora en este libro las dichas provisiones en el año que se nos dieron; pues es notorio que hemos usado y usamos el dicho oficio; y ahora lo usa de fator Pedro de Villagra por dejación que hizo Francisco de Aguirre tres meses ha ante vuestra señoría.

Y luego el dicho señor gobernador y los dichos señores dijeron, que pues es así, que han sido oficiales de su majestad, e han usado e usan el dicho oficio, mandaban e mandaron a mí el dicho escribano asiente en este libro en el año de cuarenta e uno, el traslado de dichas provisiones, y las firmas que tienen dadas ante el dicho teniente y Joan Pine, escribano de su majestad, y mandaron así mismo al dicho Joan de Cárdenas, escribano mayor del juzgado, esté presente al verlas asentar, y las ponga en aquel concierto que conviene, e lo firmaron.- Pedro de Valdivia.- Francisco de Aguirre.- Pedro Alonso.- Antonio de Ulloa.- Joan de Curbano.- Rodrigo de Araya.- Joan Gómez.- Pasó ante mi Luis de Cartagena.